Los
perros de caza como los galgos, podencos y otras razas son los que más sufren
el maltrato y abandono. Estos perros son utilizados como “herramientas de
trabajo”, meros objetos empleados para el entretenimiento de los cazadores. Así,
todos aquellos que no posean las cualidades idóneas para la caza serán
abandonados, maltratados y la mayoría de ellos terminarán ahorcados.
La historia de Dwalin, un podenco de tan
sólo cinco meses, comienza el 1 de abril de este año en Churriana (Málaga).
No sabemos cuánto tiempo estuvo el pequeño vagando por las carreteras, pero, por
las múltiples heridas producidas por los parásitos y el hambre que tenía,
podemos afirmar que sus primeros meses de vida no fueron nada buenos. Dwalin, a pesar de haber conocido una de las peores
caras del ser humano, mostraba una enorme gratitud hacia su rescatadora, no
dejando que ésta se separase de él, ya fuese con juegos o carantoñas.
Ya
en la clínica veterinaria, se comprobó
si Dwalin portaba algún elemento identificativo (chip), pero el resultado
fue negativo. Por lo que comenzó la búsqueda de un nuevo hogar y rápidamente
una joven pareja, al conocer la historia
de este precioso cachorro, decidió
adoptarlo. Ese mismo día Pepe y María empezaron a acomodar la casa ante la
inminente llegada del perro.
Pronto
llegó el día de la despedida con la familia que lo rescató y estuvo llena de
lágrimas, puesto que en tan sólo dos días Dwalin se hizo querer. Al perro le
quedaban 256 Km. para iniciar una nueva vida junto con sus dueños.
Actualmente,
Dwalin se encuentra con esta pareja, haciendo alguna que otra trastada,
disfrutando de esta oportunidad que le ha regalado el destino y convirtiendo esa casa en un hogar.





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